domingo, 3 de marzo de 2013
Estácio, día de feria
Los puestos se arman antes de las siete de la mañana. Los vendedores acomodan la mercadería: la seleccionan, la cortan, la separan en bolsitas o platitos, se gritan y se ríen con los de los puestos más cercanos. hay frutas, verduras, pescados, quesos, plantas y bombachas.
Al final del recorrido, dos chicos remontan barriletes. Otros dos corren y se esconden en los brazos de un adulto, sentado en la puerta de un boteco. En la vereda se doran los espetinhos y el olor de la carne asada contribuye con lo familiar del barrio.
Un grupo de hombres juega a las cartas. la mesa a veces ni siquiera es una mesa, sino unos carreteles de madera donde se enroscan los cables. Cambian los jugadores pero no la escena, indiferente al tiempo. Algunos curiosos miran de pie, atentos.
Un incienso perfuma la cuadra y un gato se relame al lado de una estatuilla del Preto Velho.
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